miércoles, 9 de abril de 2014

Dormu

Este es mi primer poema escrito en esperanto, lengua artificial creada en el s. XIX por el médico polaco Ludwik Lazarus Zamenhof (1859-1917) con el único fin de contribuir a la comunicación global mediante una lengua auxiliar que fuera fácil de aprender y común internacionalmente. Es una lengua minoritaria (hay en torno a dos millones de esperantistas en todo el mundo) pero que ha sido reconocida por la UNESCO y ayuda a ayuda a aprender otras muchas lenguas. Actualmente estoy aprendiendo los fundamentos del esperanto de forma autodidacta, y ya que es terriblemente fácil de aprender ha sucedido el siguiente intento de poema. Hace mucho que no escribo y estoy bastante desentrenado, así que espero que la lengua encubra la dificultad de palabra, razón por la que no adjunto la traducción. El esperanto contiene palabras procedentes de numerosas lenguas occidentales y bastantes del español. Haced un intento por comprender el contexto y escuchar el lenguaje que despierta el sonido de esta lengua tan interesante.

Nota de pronunciación. Todas las letras suenan como están escritas excepto:
c = ts, ĉ = ch, ĝ = dʒ (g italiana)
h = h aspirada, j = i, ŝ = sh, z = z sonora




Dormu, mia vivo, dormu.
Kio restas
estas neniu urbo por reĝino.
Dormu. Kaj ci vidos
la glatan fluon, ke la ekbriloj
en la ĉielo imagas.

Ĉu ci dormas, mia trezoro?
Kiam la stultaj ombroj fuĝas
niajn brakumojn, tiam dormu, dormu,
dormu en la brakoj de la espero.
Kaj venu al mi,
malfermu la pordon
   kaj vekiĝu
   kaj vivu
   kaj sonĝu
kaj atendu
la subtilan lumon, kio marŝas al ni.
Estos ĝi la afabla rezulto
enhavita en la detala memoro de la mistero,
kioj libera, vaganta, iras inter mia koron kaj florantaj aprilaj branĉoj.
Post veki, venu kaj fermu denove la okulojn.
La lumo estis nur spektro.
Ni estas rompita voĉo en la dezerto.
Nur restas sonĝi
kaj flugi
preter arboj al kanto de libereco
ĝis cian buŝon denove mi trovos
kaj ciajn perfektajn karesojn, ripozante
proksime de mia spiro.

Mi amas vin.

Leganés, 9a de aprilo de 2014

viernes, 7 de febrero de 2014

Palabra

Se te escapaban los rizos de un gorro de punto
y estabas preciosa.
(Javier Krahe)


Sólo por esta noche llévame allí arriba:
cuéntame tu historia, tus sueños, tus vidas,
ciérrame los ojos con cinco sonrisas
que yo me haré verbo, y el verbo, sinfonía,
y serán tus abrazos gloria de otros días,
de un viejo recuerdo, de mañana florida.

sábado, 4 de enero de 2014

El sonido del trueno


Vares sentir horror, darrerament,
quan, a la pensió, tots els llits criden
amb l'animalitat acostumada.

Vicent Andrés Estellés

El amor tiene ahora en el recuerdo
olor a cuartos húmedos
y el sonido furtivo de una puerta al abrirse.

Felipe Benítez Reyes


Podríamos decir
que esa tarde llovía
y además hacía un frío de mil demonios.

Podríamos decir
que el pálido espectro que subió por la escalera
se parecía un poco a un cruel boceto de paraguas,
y que aceptaste que subiera por compasión.

Podríamos decir
que estabas muy guapa cuando te vi
tan cerca del armario
mostrándome, parcialmente inocente,
un poco sin quererlo,
un poco más queriendo, discretamente sexy,
tus curvas imposibles;
serán esos vaqueros ajustados.

Podríamos decir
que las intenciones más rotundas del viaje
son secreto de Estado,
y yo sólo revelo secretos en tu cuerpo.

Podríamos decir
por tanto
que la ropa tirada por el suelo
estaba así cuando llegamos
y nada de que nos la arrancamos a pedazos,
que nos ahogó aquel tumulto de sábanas
y que no pudimos – no quisimos – evitarlo.

Podríamos decir
que era de noche y sin embargo
todo lo iluminaba tu mirada
cazadora furtiva,
el sonido del trueno que camina
sobre una música de rotunda medianoche
creando este dúo convulso y binario sin fin y sin remedio.

Podríamos decir
que abrí los ojos un único instante
para cogerte prestada esa sonrisa cómplice
que sólo vive para ser contada,
que subsiste para desearte y poseerte;
cuerpo y alma, las sombras tan vivas de nosotros
tiradas por el suelo
gozando las tentaciones prohibidas
mirándonos sedientas de misterios,
ejecutando la danza iniciática
del que ataca primero
y anhela contemplar la recompensa.

Podríamos decir
que sólo nos importaba el momento
después de la batalla,
abrir mucho los ojos y besarnos
porque ya no hay mañana
y sólo quedan residuos de aire y voluntad
flotando en el ambiente.

Podríamos decir
que aquel era el final de la película
que el boceto incongruente de paraguas
vivió y dio media vuelta
y se marchó dejando
en el recuerdo constante del invierno
sílabas ingrávidas de piel y de deseo
para seguir el rastro de su nombre.

Podríamos decir
que la ciudad lo vio marchar a ciegas
entre columnas grises y los últimos trenes.

Podríamos decir
que este poema no es más que una ilusión
crispada de palabras,
que una caricia no se dibuja con un lápiz.

Como todos los jóvenes, los poetas
decimos muchas tonterías durante la noche.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Propósitos


 Tú te llamabas tercamente Carmen

José María Caballero Bonald


y eres mejor que todas tus imágenes

Mario Benedetti


Para ella.

Tratar de escribir un alejandrino pasable,
algún endecasílabo sin rima,
heptasílabos varios
y otros versos de métrica variable.
Volver a tener peces
de agua templada tirando a caliente
(que si no luego se mueren, o peor aún, se comen;
o mejor no andemos con semejantes minucias)
para pasar las horas
haciendo algo más que poemas que yacen
con gravedad de viento de poniente
en cajas.

Fabricar una lámpara simpática
para contar estrellas tirados en la hierba.
Abrir las ventanitas
de un calendario de Adviento sin lactosa.
Hartarnos de miradas en la estación de siempre.
Dedicarte otro poema.
Escribir tu nombre, contarle a la Humanidad
que te llamaste tercamente Carmen,
que fuiste publicada
un tantos de febrero por la tarde
y que te acabaron de imprimir
en los talleres gráficos de tal, cual y cía
y saliste muy bien en todas tus ediciones.

Y es que al fin siempre hay un poco de todos los días.

Contarte mi pulverizada vida
salpicándote diagnósticos en los vaqueros
y en esa camisa a cuadros que me gusta tanto
quitarte.
              Compartir el dúo de aquella zarzuela
que tanto, tanto hubimos disfrutado.
Dar de comer suspiros a los patos.
Darle esquinazo a ese reloj sin dueño.
Apagar el router las noches de luna llena.
Sentarme a esperar tus ojos ágiles y oscuros.
Leer mucho a don Jaime (con perdón)
para mantener vivas las palabras.
Amarte mucho
los ratos que pasamos en rincones oscuros
para dejar escritos los recuerdos.
Despertarte mucho a carantoñas
como cuando teníamos diecinueve.

Y hacerte el amor todos los jueves por la noche
y fiestas de guardar.

Leganés, 19 de diciembre de 2013.
02:43 h

domingo, 24 de noviembre de 2013

Allá donde estés

Algúns din: ¡miña terra!
din outros: ¡meu cariño!
I este: ¡miñas lembranzas!
I aquel: ¡os meus amigos!
Todos sospiran, todos,
por algún ben perdido.
Eu só non digo nada,
eu só nunca sospiro
que o meu corpo de terra
i o meu cansado esprito,
a donde quer que eu vaia,
van conmigo.

Rosalía de Castro, Follas novas




Con la bandera azul de la sonrisa,
la nieve en el recuerdo
y el calor del viento en las miradas,
susurramos los ecos renovados,
aire nuevo,
encuentro misterioso del invierno
que deja pasar los días tristes y sin amor,
embistiéndonos lejos
como el ave que no encuentra su nido,
como el poeta
que no halla el adecuado endecasílabo,
como el amante que no encuentra nada
donde se encuentran el corazón gris de la noche
con las sombras cáusticas del pasado remoto,
transformando la piel inconexa en hojas, nuevas
hojas que entre nosotros van y vienen,
que sueñan los inviernos
como impolutas presas
de un destierro parcialmente voluntario,
para llegar por fin
y en fin
al espacio que dominan mis ojos,
que grita el regreso de primaveras nuevas,
caminos
que apuñalen las sombras por la espalda
para que, de este modo, dondequiera que vaya
en el cielo
gris de arenas pasadas y de inertes angustias,
clamaren con voz de fugaz trompeta
los susurros que en otro tiempo fueron en verso
y ahora son palabra, obra, comisión.
Despierta el espíritu nada cansado
de los que anduvimos buena parte del camino.
Concede el vuelo a estas esperazadas palabras
y allá donde vayan tus nocturnos pensamientos
en ritual de impronunciable designio,
allá donde estés, allá donde vayas,
como cercano espíritu que la marea despierta,
allá donde busques sin encontrarme, 
siempre estoy contigo.

Leganés, 24 de noviembre de 2013.
02:31

Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.

William Shakespeare


Plus le visage est sérieux, plus le sourire est beau.

Charles Baudelaire