Considero probable
que en uno de esos cruces maquiavélicos
de la ciudad durmiente
me rozara un vuelo pálido en tu pelo
como una alondra en tímido
consenso con mi ausencia.
Considero probable
que aterrice ese vuelo en la sombra
tranquila de tu voz
como la tierra firme, como el
viajero que cierra la puerta de su casa.
Considero equiprobable elegir
entre tu voz y el viento,
entre cien despertares solo
o un instante en tus sueños.
Considero probado
que el cruce ya se acaba
y se lleva mi vida por delante.
Como en todos los jóvenes,
lo exacto del placer nubla el azar
certero del recuerdo.
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