viernes, 14 de julio de 2017

Mi voluntad

Vous envierez un peu l'éternel estivant
(...) qui passe sa mort en vacances

Georges Brassens


El día menos pensado
aquel pistoletazo de salida
será un tiro en la nuca.
Vivir para morir. Y recorremos
caminos anfractuosos de ignorancia
creyendo el infinito,
                             abandonando
el trémulo final, gentil descanso.

Bajo estos juncos
enterrad mis palabras y mis huesos.
Que reviva mi carne
donde los hombres sonrían al tiempo
y dejen de matarse.

Traedme unas flores
que huelan poco a cadmio y mucho a ausencia.
El ataúd cerrado.
Que nadie describa mis cenizas.

Interceded por mí ante el Dios Santísimo,
que yo me apeo del burro y de la cruz
con su crucifcado.
Amé al dios de Descartes, caballeros:
entre cumulonimbos
ajustaré mis cuentas con San Pedro.

Yo he visto
salir del cuerpo el alma en un quirófano,
oír susurrar, sutil, su leve ulular lejano
a un viejo cirujano
de aliento frío, de manos temblorosas.

Si os encontráis mi espectro
tocando el bombardino en un refugio
secreto de lechuzas y misterios,
danzad con los Elementales,
que el vino y la ambrosía sacien la angustia de la muerte.
¡Bebed, vivid en mi memoria!

viernes, 19 de mayo de 2017

El desayuno

El desayuno
es la meditación de los obreros.
La calle está sembrada de faroles de asfalto,
de un acre y torrefacto sinsabor,
tumulto indecoroso, y un cigarro
que ondea su niebla amarga en el portal.

El desayuno
es el cadalso del insomnio,
es el Marie Brizard en la mesilla de noche
macilenta de amor,
tratando de lavar el indeleble
recuerdo de la ausencia.

Detrás del por favor y las botellas
Osvaldo escribe un cuento, una tragedia,
prepara unos cafés,
observa atentamente los pájaros y el tráfico.
Se pasa la mañana recordando
noticias de Managua:
rebusca viudos rostros de la guerra.
La vida le reserva otros abrojos.
Y esconde la ginebra tras los párpados,
pues cada amanecer es un abismo.

Y es que los soles mueren
también en este lado de la barra.
Quizás estés pensando:
Yo voy a la oficina cada viernes
a levantar España.
Pero no cuesta nada despedirte
con tu mejor sonrisa,
dar gracias a tu dios (o al universo)
por este nuevo día que escribes hoy,
por este desayuno
y por Osvaldo
porque hoy es el final de tu presente,

por no desintegrar
la mínima verdad de esta mañana
inquieta, misteriosa...




Café Van Gogh, Madrid.
19 de mayo de 2017, ca. 11:15 h

jueves, 30 de marzo de 2017

Para siempre

Si no tuviera sueño y te mintiera,
si cada primavera nos saluda
amándonos, exactamente así
como nosotros...

Si no hubiera pasado tantas noches
creyendo, describiendo lo increíble,
si no hubiera querido ilustrar tu parpadeo
de dulce mariposa a la sombra de una higuera...

Dentro de muchos años,
cuando broten, argentados, tus cabellos,
cuando yo sea un boceto artrósico de mi mísmo,
entre el llanto incuestionable de los nietos
releerás un viejo libro con tu nombre
buscando versos inocentes entre líneas.

Algún día
todas esas arrugas serán nuestras,
seremos otros
como hace cinco años no éramos estos
que transitan las salas de conciertos.

Estas manos
aún recuerdan la madera sedienta,
el tierno crepitar de los cristales
del tren, de un nuevo viaje,
el sórdido rugido de un Airbus
320 entre Viena y Varsovia,
las tardes dibujadas en la bruma
de un tácito Madrid que nos descubre
en cada intimidad una poesía.

Y es que la mar del sur
no tiene nuestro ingenio de cometas
arcoiris.
             Y nuestros hijos verán
migrar a las gaviotas
algún treinta de marzo en la bahía de Cádiz
así como mirábamos nosotros
los peces del estanque del Retiro
cuando aún éramos jóvenes.
                                       — Tú lo sigues siendo.

Que ya no somos esos fugitivos
que esconden en silencio los abrazos
al paso de los trenes.

Hoy tengo que dormir.
                                Mañana, un sueño
que vuelve a tomar forma con un beso.

Llegado el día,
mezclad nuestras cenizas y enterradlas
entre unas partituras.

Leganés, 30 de marzo de 2017.
Cinco años. 

sábado, 11 de marzo de 2017

Ese tren

Ese tren,

trece años después, la hora de autos.

Palomas negras

rugen el

ver-

so

ametrallado.

El aire,

perfundido por cuatro truenos

de sangre y ceniza.

El silencio

corta el cenotafio

de los andenes recompuestos por el recuerdo de las manos.

Madrid, 11 de marzo de 2016

miércoles, 8 de marzo de 2017

Nevermore

Nadie está preparado para intuir
el hierro en el oído,
la soga en el teléfono,
el puto silencio.

Nadie está preparado
para tomar el ariete
y entrar en esa casa,
contar las puñaladas,
cerrar la cremallera,
hacer la autopsia;
para limpiar la sangre,
para cerrar la puerta.

Nadie está preparado
para empuñar la sórdida palabra,
y disparar directamente al cráneo de esa madre,
secar lágrimas muertas por las calles,
romper el calendario para siempre.

Ellas
tampoco lo estaban.

Leganés, 8 de marzo de 2017.
Día Internacional de la Mujer.