sábado, 19 de octubre de 2013

Otoño a medianoche

Dicen que no hay sombra que supere a las luces grises del otoño
cuando susurran,
                         mixtura acre de llanto y vibración trémula, sucesiva,
de las hojas blancas de álamo donde los arcanos relataron otros amores
desconocidos,
                   el devenir gélido del alma.

Sola, evocada, humillada, húmeda de amor y lágrimas,
la última angustia rodó por el suelo, como un cilindro hueco,
como una caja sin violín, como un poeta sin amor,
persistiendo acaso esos trozos que el viento no se lleva
que quedaron escondidos en las líneas transversales
previamente apuñaladas, cristales afilados en la superficie de la música.

Ya no quedan días para la vida y los recuerdos.
Sólo
un instante
muerto
para dejar un recluso testimonio,
un esbozo de poema mal inspirado,
un eco transitorio a oscuras.

La palabra sólo acude al frío.
Búscame.

19 de octubre de 2013
01:18

jueves, 19 de septiembre de 2013

Último

... un ram convuls de síl·labes de vidre...

Vicent Andrés Estellés

Se despidieron en aquel sórdido café de los cincuenta
con la mirada que esconde los besos en la luna.
No volvieron a verlos por aquel lugar. En temporadas,
ella escondía mensajes entre las tablas de las mesas,
silenciosa entre las ramas de los robles desestructurados.
Miraba, vez tras vez, el reflejo inquebrantable, luces vivas,
ardor, temblor de plata sin remordimiento aparente.
Pero aquella noche no volvería a despertar bajo la lluvia.
No la había esperado. En las torres desamparadas de octubre,
otras miradas bajarían por la condenada niebla,
se llevarían sus flores, sus canciones, sus versos, sus intimidades,
chillarían con timbre agreste las odas de esos años que ya no importan.
Incluso en sus peores sueños, soñaba con él.
Pertrechada al único abrigo de sus sentimientos
cae la lluvia a medianoche sin remedio.
Se borra la tinta. Incesante, hace desfallecer las memorias
la hierática campana que anuncia el invierno de los cuervos.
Ya no queda nada. Las cenizas, se las llevaron las últimas lluvias.
Tan sólo permanece el acre olor de la tierra destruida.



Leganés, 19 de septiembre de 2013.
22:59 

jueves, 5 de septiembre de 2013

Spiegel


La lágrima fue dicha.

Ángel González


El recóndito vestigio

que dejan las palabras en la bruma.

La mirada
que convierte la voluntad del relámpago
en desacreditado recuerdo.

Nunca olvido mi pluma. Me visita
en las noches pálidas de fin de verano
para escuchar mi insomnio.
No sabe de amor ni de odio.
No sabe de voluntad.
Sólo escribe
lo que yo le ordeno.

Hombre triste, triste pluma.
Vida marchita y recóndita en nubes grises
sin palabras.
                    Aquí solo quedan lágrimas
de tinta.

No soy quien soy,
ni esta casa es ya mi casa.
Soy Lorca. Soy un fantasma.
Soy su cadáver escondido
en la arena sin rumbo.
Soy
un cuerpo de amor
                             desmembrado
que ansía volver
sin mirar atrás,
sólo página a página
de principio a fin.

Qué somos sin ti,
amor.

        Qué somos sin ti.

Leganés, 5 de septiembre de 2013
01:25 


jueves, 8 de agosto de 2013

Lejos

Cierro la puerta.

Silencio. La vida
es eso que se va por la ventana
durante el combate con las palabras.

Mi corazón ya no escribe.
Dicta al viento las palabras
y él las lleva
muy lejos,
                  las
esconde
donde nadie pueda verlas.
Sólo la inútil lucha
del uno por el otro en noches de miércoles
rompe los sellos,
transige el empeño boquiabierto,
revela secretos,
traiciona dulcemente.

Quiero abrir la puerta esta noche.
No se me concede
el ritmo cáustico
de las sombras de los versos
tristes de antaño.
                            Sólo
necesito
el alma fugaz de los recuerdos
que se vienen con la luna
nueva del solsticio,
donde duermen y suplican las miradas.

Lejos de ti, 8 de agosto de 2013. 02:28 h

viernes, 5 de julio de 2013

Un mundo sin fin

(...)Hasta en la mayor noche de las noches
siempre está la certera luz de la esperanza.




Para Gema, con cariño


Son las nubes cansadas de septiembre
fieles evocadoras de las palomas claras
que nos devuelven a los compañeros de viaje.

Las miradas
fueron fundiendo la escarcha del reloj de arena,
gota a gota, verso a verso, entre abrazos
de mediodía de abril en el Retiro,
o en otras primaveras,
caminando solitarios en llanuras áridas
más allá de lo que hubiéramos imaginado,
noches de oriental ensueño, que nos regalaron
ilusiones renacidas, deseos, abrazos,
la vida más allá de estas palabras.

Y aquí estamos,
los que fuimos y no fuimos, los que te queremos,
algunos, desde la mesa de al lado,
otros, desde rincones
no tan lejanos como pudiera parecer,
pero hay razones, y sobre todo, hay personas
por las que siempre merece la pena escapar
de las distancias
                      que nunca debieron ser,
que minaron nuestros recuerdos por descubrir.

Pero nosotros somos más fuertes
y miramos al cielo, y hacia adelante,
para hacer indivisible una misma esperanza.
Cada estación
nos descubre nuevos compañeros
de viaje,
              aprendiendo de los pasos perdidos,
con los ojos puestos en un futuro
que reclama reencontrar los espíritus
que justifican su existencia.

Un mundo de recuerdos
donde los suspiros huyen con el viento norte
descrito en miles y miles de abrazos
ahora más que nunca necesarios.

Retornamos, por un momento,
a la cárcel de palabras y silencios
confinados por el tiempo y el espacio.

Pero un día, cuando llegue el fin del tiempo,
correremos, concéntricos, en busca del eco
de aquellos abrazos de fin de otoño.
                                                         Y vendrán
para demostrarnos
que
existe una vida más allá de las palabras
y los versos,
                      blanco y celestial recuerdo,
en nuevas primaveras consumado,
que nos mostrará el camino.

Hasta entonces
será dejar correr el tiempo
entre miradas entredichas
en las hojas de un nuevo otoño.

Un mundo sin fin.
Un sinfín de mundos por descubrir,
siempre bajo la feliz mirada
de los eternos compañeros de viaje.


  

Ahora, y siempre, te mereces que toda la felicidad que has regalado a los demás vuelva a ti.
Y lo único que te pedimos, si es que tenemos derecho a pedir algo a alguien que nos lo ha dado todo,
es que no cambies nunca.

Feliz cumpleaños Gemita :)



Y evocando el último cantar de un viejo poeta,
creo en ti. Amparado
por la penumbra de esta noche
que se nos va, que nos acerca
muy poco a poco,
dirijo mi última mirada a estas palabras
y con todo el cariño que este invierno extenuante me deja darte


sólo anhelo recordar
que los túneles no existen,
que viviremos para contemplar el retorno de los brujos.


Leganés (Madrid), 5 de julio de 2013
21:50 h