lunes, 27 de junio de 2016

Triana

para Lola y Eva,
con todo mi cariño

[...]

Balcón edénico aquel puente de Triana
al que miran vuestros ojos sinceros
buscando vuestra eternidad cercana.

Las lunas pasarán, y los viajeros
quedaremos subsistiendo en nuestra arcana
soledad de amor, paz y limoneros.


En el tren, Sevilla-Madrid-Valencia,
21 de junio de 2016, 12:10
(terminado en diciembre de 2016)

viernes, 17 de junio de 2016

Ivsivrandvm hippocraticvm

Compañeros,
sobre estas torres pálidas que os recuerdan
tras los vetustos muros de esta ciudad de
palabras olvidadas,
Hipócrates resucitará para vosotros.
Habéis sido merecedores de su gloria,
habéis sido baluartes y a un tiempo esclavos
de sus artes.

Compañeros, la cohorte académica
aproxima vuestra transubstanciación.
Su camino fue dicho,
la luz gualda guía su periplo hacia vosotros;
la lámpara incorrupta de la ciencia
se acerca hacia vosotros.
Tomadla, oh jóvenes Maestros,
y sed dignos del peso de la razón pura
en el éter perverso del mundo en que vivimos,
en la sinrazón que inunda nuestro tiempo.

Ahora despertaréis de vuestras tímidas crisálidas
y, tal y como entrásteis en la casa del saber,
emprenderéis, ufanos, orgullosos, un camino sin retorno
para el que habéis sido elegidos.

Mas, ante todo,
¡oh, neófitos galenos!,
yo os exhorto
a no cerrar en falso vuestro anhelo,
a escapar de vuestros sórdidos despachos,
a que arañéis con ciencia las paredes,
a ambicionar prudentemente vuestras artes,
a no olvidar jamás vuestra sonrisa sincera
tras una historia clínica,
ni la caricia intangible
de los ojos que miran al cielo
en una planta de Medicina Interna.
A soñar
como el día en que esta sala os acogió por vez primera,
a revivir la curiosidad
de una primera lección de anatomía
durante toda vuestra vida.
A pensar
con espíritu crítico, albacea innegable
del pensamiento humano
que ilustra el único camino del hombre.
A vivir
vuestra juventud reconciliada con el tiempo,
el tiempo que hoy os reclama
como actores en el gran teatro del mundo.

La Facultad no olvida.
Sed sus dignos herederos.

lunes, 21 de marzo de 2016

El paraíso recobrado

[EN CONSTRUCCIÓN]

Para mis eternos compañeros de viaje:
Charlie, Mario, Elena, Alex, Alfonso, Gema, Julia, Fran,
Javi, Natalia, Arantza, Macarena, Lucía, Camil y Aníbal,
por la mejor semana de mi vida a vuestro lado. 
 
 Olas gigantes que os levantáis bramando...
(Bécquer)
Onde a terra se acaba
e o mar começa...
(Camões)

Cuando Natalia, en el avión, abrió los ojos,
los tahúres dominaban el silencio
resistiendo con cautela los envites de las nubes.
Bosquejos de sueño en la primera fila,
corrientes de miradas escapan deshaciendo los inviernos.

Cuando Elena despertó, súbitamente
el mar se había tragado la tristeza,
el fénix blanco seccionó la angustia.
Entonces gravitó la sombra del Echeyde,
mencionando sus ráfagas de azufre
taciturno en la distancia.
Después de unos segundos, se abre el cielo
revelando la silueta accidentada de las islas
en agónica batalla con las olas.


La tierra termina y el agua resucita,
con el mítico Olimpo a nuestra espalda
tildado de hielo y fuego.

Buenavista del Norte despierta
con corales de espuma antigua
tras noches de piedra intensa.
Sigo buscándote en la niebla.

Sobre la sombra conminuta de las nubes,
las ráfagas de pájaros cortaron
el atardecer verdoso en La Gomera.
Veo visiones,
                       constelo
                                      las luces como espadas;
en la cima de los vientos,
el mar narra las guerras olvidadas,
amores de timple y sal perdidos
ocultos parcialmente por la sombra de los dragos
y un rostro de espuma diluida en una rosa.
Miradas somnolientas
y aromas incoherentes del silencio submarino.
Las nubes forman pájaros de viento,
las águilas vigilan
el canto inesperado de estas tierras.

Y el silbido desgarrante de una pelota de golf
que ametralla sin sentido la belleza del paisaje.

Al caer la tarde,
las piedras del camino marchitaron
la mañana iridiscente de llanura y plataneras.
Sobre la arena rojiza,
Fran medita una verdad de percepciones
que interseca el silencio de la gaviota perdida.

Y de pronto,
la noche más ágil,
Lucía paró el taxi.
Ruge una máquina voraz en Los Cristianos.
Con arcaica sobriedad,
Achamán contempla su creación
de fuego y de palabras.
Maca y Aníbal impresionan de imposibles
con sus pasos contundentes de bachata
sobre el lecho tenebroso en los enjambres
incorruptos de la noche
que orbitan por nosotros sin quererlo.

Danos música y bailaremos,
danos luz y viviremos,
danos tierra y será nuestra.
Y este mar, y aquellos mares,
nos podrán acometer con el bramido interminable de su muerte,
mas lo eterno ya reposa sobre crótalos de hierro,
sobre tierra firme y lenta, sobre arrecifes de sonrisas.

Ellos son el crepitar de una ola última en esas rocas.
Son la rima de Bécquer en la cima de un acantilado.
Son el cuarto abrazo de la senda.
Son el manto de faroles que acompañan mis versos.
Son los pájaros posados en el mirador lejano.
Son la llama siempreviva que justifica los inviernos.

El tiempo no murió para nosotros. Revelemos.
las angustias ya vacías
despojadas del baluarte de silencios
del arpegio malgastado del olvido.

Jamás escribiré mi tiempo sin vosotros.




Tenerife, del 13 al 20 de marzo de 2016

martes, 26 de enero de 2016

Confieso que he querido

Sola resurgit vita.

Era cierto.
Las flores se secan en febrero.
No son más que ramas secas
minuciosamente marchitadas cada noche
por mi pena en el espejo de la angustia.

No es más cierto
que el verso acude al llanto frío.

Tu voz sigue quebrando mis relojes. Confieso
que vi pararse el tiempo en un abrazo:
tú, escorzo perfecto; yo, el desastre;
pero
sobre todo, tú, tú misma — esas
sonrisas milenarias
justifican el pesar de cada noche.

Te he amado
desde el Madrid más gris que puedo recordar.
He amado a cada instante tus palabras.
He amado tus recuerdos sin ser míos.
Pero igualmente
he llenado cántaros de lágrimas sonoras,
he abierto las heridas,
he destruido, letra a letra, las palabras.
Nunca una respuesta correcta,
nunca más que un ruido blanco, silencio
incómodo,
deshidratación moral.

Has hecho de mí cuanto has podido,
tú siempre me miraste con cariño,
remanso de paz entre traidores,
firme cielo al que aferrar mi vida,
la única razón de la esperanza.

Berlín está más gris, llora tu ausencia.
Yo veo danzar las guadañas en el techo.

Dejadnos gravitar y nos caeremos.
Dejadnos resurgir, y viviremos.
Si algo queda extenuaré mi lucha.

Si todo es cierto
y hemos muerto,
no permitas que resurja en otro cuerpo.

Continuará.

Leganés, 26 de enero de 2016, 02:19 h

sábado, 26 de diciembre de 2015

Si es que alguien pregunta por nosotros

La historia en dos, el ruido de las lágrimas,
tienen que ser pasado necesario,
alejada miseria,
cosas para contar después de algunos años,
si es que alguien pregunta por nosotros.

Luis García Montero
Cuando todo parece tan sencillo como unas palabras mal avenidas a la luz de un cuaderno.
Cuando no queda una palabra por asomarse al mundo incoherente de los sentidos.
Cuando la noche cierra los ojos y nos deja solos, y nos deshacemos poco a poco.
Cuando rompemos todas las salidas, las vivas y las muertas, las reales y las ensoñadas.
Cuando escribir versos tan largos revela la naturaleza del sentimiento que los crea.
Cuando harto de escribir para que otros lean, ajenos a las vidas que aquí se presentan,
cuando deshago las lágrimas en palabras de inútil tinta que se van tal como vinieron,
cuando grito para desahogar la voz ahogada si es que alguien pregunta por nosotros.
Cuando estoy harto de empezar cada eterno verso con un cuando que no va a ninguna parte.
Cuando la imperiosa necesidad de prosaicismo deconstruye todo atisbo de belleza o personalidad.
Cuando nos alejamos lentamente de los sueños, de los versos, de las canciones, del amor, de la vida.
Cuando las fuerzas del mal esconden cuidadosa y destructivamente lo único que de verdad importa.
Cuando en la tarde caída de final de octubre, veinte meses del crepúsculo no han, retornan las musas.
Cuando sólo un poco más tarde alguien las envenenó para traernos a este maldito infierno.
Cuando vuelven los que no deben, para reír y destrozarnos si es que alguien pregunta por nosotros.
Cuando desaparecen las letras del mundo para expresar el hundimiento de los sueños perdidos.
Cuando aparecen otras letras nuevas para volver a empezar, o para ser destruidas
cuando destruimos todo atisbo de optimismo alrededor de los recuerdos que nos dieron.
Cuando no decidimos la vida que otros quieren darnos, sea cual sea la causa que lo hizo así.
Cuando me comporto como si fuera capaz de sentir lo que otros sienten por mi causa u omisión,
cuando destruyo la vida que tendríamos que haber logrado, si es que alguien pregunta por nosotros.

Leganés, cualquier momento entre tú y yo,
2015, de madrugada